domingo, diciembre 04, 2011

The Monster Real Family of Spain


En estos tiempos que corren uno coge el periódico cada mañana y al echarle un ojo ya no se asusta ni se sorprende por absolutamente nada. El mundo se ha convertido en un circo de lo grotesco. Un espectáculo freak que abarca todas sus páginas, desde la sección de economía hasta la de crónica social pasando por las de deportes y cultura. Hay que pasar las hojas con la puntita de los dedos no nos vayamos a manchar con la mierda que envuelven sus páginas. Una de esas noticias que apestan en los periódicos estos días es la del señor Urdangarín, que se conoce que como no le llegaba la pasta tuvo que robar unos milloncejos más al pueblo del que hasta hace bien poco él mismo formaba parte.

Al leer esta noticia, como digo, no me sorprendí ni un poquito, la única reacción que causó en mí fue una sonrisita que se me dibujó en la cara involuntariamente al ver la foto que acompañaba al titular. Es que coño, es imposible no reírse. Al margen de la discusión eterna de si monarquía sí o monarquía no, sin duda, la nuestra, es la familia real que se merece un país como este. El escaparate de la nación, una panda de freaks que no tiene precio en este carnaval de lo absurdo.

Por un lado tenemos al Juanca, un tipo tan inteligente que con ya 18 años cumplidos mató accidentalmente a su hermano menor cuando se le disparó un revolver mientras jugaba en el desván. Sí, sí, con 18 años jugaba en el desván con pistolas cargadas y su hermano menor rondando por allí, tócate los pies. Un tipo al que le llegó el reinado debido a varios caprichosos giros del destino. Nació en Roma donde su familia estaba exiliada desde la republica y ni siquiera pisó España por primera vez hasta cumplir los 10 años. Más tarde apareció en escena Paquito, un militar enano que se subió a un tanque, montó la que montó y acabó gobernando España, y después de gobernar este país durante años como si fuera una mezcla de cuartel militar y la mafia siciliana, cuando se le estaban acabando las pilas y su lógico sucesor sería el padre de Juanca… Pues no! Como el padre de Juanca le caía como el culo se lo saltó y pasó a Juanca directamente. Juanca aceptó de buena gana, con un más que lógico mosqueo de su padre, que aún no sé cómo no le dio un par de hostias. Al final años después su padre lo asumió y se retiró discretamente de esas disputas reales.

Pues nada, Juanca para reinar como Dios manda necesitaba una churri, pero no una churri cualquiera, que aquellos eran otros tiempos. Necesitaba una con pedigrí. Y le trajeron a una cyborg griega adiestrada para las labores de palacio. Educada, discreta, callada y dispuesta a aguantar a un marido putero que se cepillaba tanto a meretrices del tres al cuarto como a las celebrities folklóricas del momento. Y no solo eso, a Juanca, además de reinar y ser putero aún le sobraba tiempo, según cuenta la leyenda urbana, para pasear con su moto vestido de cuero totalmente irreconocible ayudando a los accidentados por las carreteras de España, que claro, sabían que era él porque al final de todas esas historias el motorista salvador se quitaba el casco y tachán, final sorpresa, el rey de España es un superhéroe enmascarado! Bueno, a lo que íbamos, que así Sofía llegó a España y se instaló, previa boda en Atenas, sin problemas con los visados ni leyes de extranjería tocándole la moral, por supuesto. Y reinó como una señora, la mas aséptica y probablemente normal de esta familia tan variopinta.

Y ya tenemos a la parejita, ahora a aparearse que hay que mantener el linaje. La primera criatura que tuvieron, y a esta la palabra criatura la define muy bien, fue la Infanta Elena. Sí, esa que tiene la misma cara de intelectual que su padre y que se casó con un vampiro cocainómano al que la adicción a esa droga hizo que le diera un jamacuco y se le paralizara medio cuerpo dándole aun mas aspecto de ser infrahumano que el que ya tenía antes. Intentaron disfrazar el acontecimiento diciendo que fue debido a exceso de ejercicio en una bicicleta estática, pero eso no se lo creyó ni el tonto del pueblo. Años después se divorciaron después de traer al mundo a otro vástago también con la misma cara que Juanca al que le pusieron todos los nombres que se les ocurrieron y alguno más y una niña de la que no se sabe absolutamente nada. (Para el recuerdo quedarán siempre las imágenes televisivas de este niño endemoniado cosiendo a patadas a sus primas en la boda del príncipe Felipín, que es el que viene a continuación)

Pues eso, después de Elena vino Felipín, heredero de la corona porque su hermana mayor es una mujer y la tradición y la ley no le permitirán reinar ya que tiene un hermano con pene y testículos, y con estos atributos se ve que se renina mejor, hay que joderse. Este adonis patrio que hizo que las féminas españolas en edad de merecer soñaran con que se casarían con él y vivirían como princesas de cuento en un palacio de cristal, mas tarde hizo que esas mismas féminas se cagaran en sus muelas cuando finalmente se casó con una periodista muy guapa que lo sacó del mercado parejil en un abrir y cerrar de ojos. Al poco tiempo de casarse Letizia le dio a Felipín dos niñas rubitas de anuncio de champú y luego se operó para convertirse en una muñeca de porcelana totalmente reprogramada para ser una máquina infalible en los absurdos protocolos ceremoniales de los saraos reales, perdiendo así todos sus aires pueblerinos y terrenales. Ahora solo le falta que cuando eructe suene un violín y le salgan de la boca burbujas de colores con hadas dentro.

Más tarde llegó Cristina, la tercera hija de los reyes, que era bastante más guapa que su hermana mayor y que hasta estos días no dio nunca ningún problema. Al menos que se supiera. Pero claro, su marido funcionó al revés y pasó de apuesto caballero a salirle rana y ahora resulta que es ella la que llevó a la familia real al peor de los yernos del rey. Un deportista guapetón y larguirucho que además de engendrarle un ejército de urdangarines pequeñitos que algún día crecerán hasta el infinito encontró el tiempo y la manera de robarle al país aún mas pasta de la que ya se había endosado dando el braguetazo del siglo. Porque hay que ser tonto, pero tonto tonto, para ser un puto jugador de balón mano al que le quedaba un telediario para retirarse, casarse con la infanta más guapa de España, y con la vida resuelta de manera escandalosa, ponerse a robar. ¿Para qué quería mas pasta? ¿Para limpiarse el culo con billetes de 500 euros?

En resumen, que me enrollo, que Juanca llegó a reinar por vicisitudes del destino hecho carne en forma de un señor bajito con voz de pito, se casó con una chica que había sido educada para maniquí real y tuvieron a 3 hijos que se casaron con gente llana, del pueblo. Lo lógico sería que eso fuera una buena noticia ya que la sangre se renovaría y la familia real podría dar un paso más para alejarse de la terrorífica endogamia hemofílica que les corría por las venas a sus ancestros. La sangre azul que se había ido decolorando generación tras generación ahora se transformaría en un amplio abanico de colores vivos y sanos. Pero no, resulta que al final, las parejas de los hijos del rey son otra panda de freaks que redondean lo estrafalario de todo ese árbol genealógico tan esperpéntico. Por eso sonreí al ver la foto. Es que coño! Al ver una imagen en la que salen todos estos personajes solo hay dos opciones, o sonreír o llevarse las manos a la cabeza y yo tenía una mano sujetando el periódico y en la otra tenía un croisant bañado en colacao.

Y luego hablan de la foto de las hijas de Zapatero.

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