sábado, septiembre 13, 2008

La vida no es una puta película.




Esta foto no es una buena foto, pero retrata parte de lo que se ve desde la ventana de mi habitación, en O Burgo.

Llovía aquella mañana del 19 de Enero de este año y la lluvía se arrastraba por el suelo lustrando las calles de siempre, arrastrando muchas cosas, cosas de dentro y de fuera, ahuyentando fantasmas, fabricando espejos ...pero al final...al final todo volvía a ser igual, una y otra vez, como una espiral infinita.

Los días pasaban y, por mucho que estuviese lloviendo, nada cambiaba. Cuando las calles se secaban todo volvía a ser como antes. Los efímeros espejos de lluvia desaparecían del suelo de mi calle y los fantasmas regresaban de nuevo, y me miraban desde allá abajo, sonriendo maliciosame y diciendome: Ey tio!. ¿Que coño esperabas? ¿Que la lluvia se lo llevara todo como si el mundo fuera una acuarela? ¿Que todo se distorsionara y el escenario cambiara por arte de magia? ¿Que la tinta del mundo se escurriera por los desagües de tu calle transformandolo todo en un lienzo blanco para poder pintarlo como te viniera en gana?

He bajado a la calle, he pisado fuerte y vi que el suelo era firme, empujé las esquinas y no se movieron ni un ápice. Pertenezco a una generación que creció con la televisión, pero no se puede pasar la vida mirando por una ventana esperando que cambien el plano y la historia avanze, porque eso no va a suceder, he perdido mucho tiempo observando como un estúpido el plano fijo de mi calle mientras los demás transitaban por ella hacia otros lugares.

La vida no es una puta película y no hay ningún guión escrito, escribamoslo al caminar, dejemos de ser espectadores agazapados en el patio de butacas o detras del cristal de una ventana.

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