jueves, enero 31, 2008

El avernicola ha vuelto.



Hace tiempo que no escribo, hoy por fín estoy de nuevo aquí, en mi blog abandonado por temporadas. Pero no se sobre que escribir, ese es el problema. Hoy mi cerebro está seco como las fuentes durante el verano. Yo no podría escribir los versos mas tristes esta noche, ni esta, ni ninguna otra. Si intentara escribir versos podría salirme cualquier cosa, desde versos toscos de herrero borracho en la cantina a versos tópicos como los que escriben las adolescentes con mal de amores en sus clasificadoras escolares. O quizás me viniera la iluminación y escribiría algún verso magistral, como escrito a pluma sobre una mesa de madera, con una ventana abierta a mis espaldas que diera al sol de la Toscana. Unos versos elegantes, con largos trazos en las "eles" y en las "ges", escritos en cursiva, que hablaran de algo espiritual e incorporeo, de algo transparente como el viento o los cristales. Pero no, no voy a escribir versos. No sabría como hacerlo.

Y aquí estoy. Escribiendo sobre lo que podría escribir sabiendo que no voy a hacerlo. Es lo que tiene ir pensando lo que se escribe mientras se escribe.

Mañana será otro día y siempre hay gente que merece el escarnio público en la plaza del pueblo, de eso estoy completamente seguro. No se si alguien lee este blog, pero si hay alguien ahí, que sepa que el avernícola ha muerto muchas veces, pero siempre resucita y el blog del escarnio seguirá vivo por mucho tiempo.

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