sábado, noviembre 10, 2007

Las estatuas de Paquito


"Ley de la Memoria Histórica", asi se llama la ley que se va a llevar las estatuas de Franco a los mas oscuros almacenes y desvanes, que las va a condenar a una silenciosa eternidad de polvo y telas de araña.

Las dos españas vuelven a estar diferenciadas, enfrentadas, enfadadadas la una con la otra. La España vencedora quiere olvidar, la perdedora quiere recordar. Esto es bastante esclarezedor porque la única razón para que alguien no quiera recordar el pasado es que se avergüenze de algo y que no pueda justificar los cadáveres que ha enterrado en su jardín.

¿Que extraño fantasma del pasado atormenta a las mentes de la derecha para que lo olviden y a las de izquierdas para que recuerden? A los primeros les dice en sueños que si alguien lo libera verán sus miserias cara a cara, reflejadas en sus pupilas y se morirán de asco y de vergüenza hacia si mismos. Y a los segundos les dice que si no lo desentierran de cada fosa común oculta nunca se reconocerá oficialmente lo que ellos han sufrido y ese sufrimiento será incurable y les acompañará hasta el fin de sus días.

La contradicción asoma por el horizonte que viene, los fascistas patalean como niños cuando se descubre que han hecho trampas al parchís. Dicen que no hay que remover la porquería y que el pasado pasado está, pero a la vez dicen que no hay que olvidar y que tenemos que dejar las estatuas de Franco donde están, para que quede constancia. Quieren que recordemos mirando una estatua pero que no indaguemos en lo que hizo esa figura oscura y horrenda en vida. Que recordemos sin saber bien el qué.

La postura de la izquierda es mas lógica, la izquierda quiere dejar claro todo lo que ocurrió en aquellos oscuros años, quiere poner la mierda al sol para que todo el mundo la vea y luego se pudra y desaparezca, quieren limpiar la historia y luego hacer borrón y cuenta nueva.

Tambien hay gente que, al margen muchas veces de tendendias políticas o ideológicas, defiende a las estatuas de Franco por un motivo histórico, olvidando que la historia se escribe cada día y que estamos inmersos en ella, que tan histórico es el momento en que colocaron esas estatuas como el momento en el que hoy las retiran, que la historia de ayer no vale ni mas ni menos que la historia de hoy.

Y así estamos, arremetiendo media España contra la otra media ante la mirada impasible e indiferente de las estatuas de Franco. Recordando días en los que nos matábamos unos a otros. Sufriendo las consecuencias de un gobernante que hace mas de 30 años que no está, igual que no deberían estar esas estatuas capazes de dividir de nuevo un país en dos. Franco vive, vive en esas estatuas, por eso deben retirarse y arrojarse al mas oscuro de los abismos.

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