Las viejas fotos

Hoy he visto, como otras tantas veces, fotos de hace años. En algunas salgo yo, en otras salen amigos y familiares, por todos nosotros ha pasado ya el tiempo, y mas que pasará, o eso espero.
Las fotos viejas tienen algo de macabro, te muestran quien fuiste y de alguna manera se burlan de ti diciendo que nunca mas volveras a ser así. Te preguntas que es lo que queda de esa persona que está en la foto, a veces da la impresión de que no queda nada. Yo me pregunto si, siendo como soy en la actualidad, me caeria bien si me encontrara con el YO de hace años, de aquel tiempo que ha quedado inmovilizado, paralizado, capturado, prisionero en la foto.
Todavía soy joven, 29 años, pero, como en la canción de Gardel, las nieves del tiempo están ya plateando mi sien. Aunque yo no estoy volviendo de ninguna parte como decía esa canción. No estoy volviendo porque nunca me he ido, y cuando lo he hecho siempre ha sido pensando en Volver en poco tiempo.
Me he ido, o he huido, volviendo al mismo tiempo. Cada paso que me alejaba a la vez me acercaba mas a este lugar. Me he ido siempre dejando un ancla invisible en mi sitio y diciéndole a mi sombra: Esperame despierta que vuelvo ahora.
Nunca me he ido de mi hogar pero me he ido alejando de lo que yo era, de la persona que sale en las fotos. Uno solo se da cuenta de eso cuando el YO de hace años y el de este momento se miran a los ojos gracias a una fotografía.
En resumen, a veces parece que uno está siempre en el mismo sitio, imperturbable, como una roca en un acantilado, pero la distancia entre dos puntos en el tiempo no se mide en minutos, ni en años, ni en décadas, se mide en cambios personales imperceptibles mientras ocurren y que se reflejan en la mirada cuando uno se ve una vieja foto.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Página principal