Umbral ha muerto.

En el verano de 2001 me fui a Londres con unos amigos, simplemente por curiosidad y pasar una temporada fuera de casa de mis padres valiendome por mis propios medios , trabajando y pagándome mi manutención con el sudor de mi frente, y tambien, por supuesto, para divertirme.
Los demas querían aprender el "idioma universal" pero yo nunca tuve esa intención y una vez regresado a España en Noviembre de ese mismo año, porque me aburría profundamente, me esforzé en olvidar el escaso inglés que había aprendido y me prometí no volver a utilizarlo. Me enfadé con una lengua que no era la mia porque cuando una persona balbucea una lengua parece estúpida y a mi no me gusta parecer estúpido, en todo caso preferiría serlo realmente, aunque si lo soy o no, no me corresponde a mi afirmarlo ni desmentirlo.
El asunto, que me estoy desviando del tema, es que entre todo aquel mundo de extraños acentos y palabras solo había dos libros en castellano que mis amigos se habían llevado, y claro, los leí. Uno era El Hobbit y otro era un libro de Francisco Umbral, se llamaba "Los Helechos Arborescentes".
Ese libro me hizo sentirme como en mi país durante los días que trabajé en el Queen Mary´s Hospital. Lo leía cuando me escondía en los vestuarios desiertos del hospital para escaquearme del trabajo, aquella estancia, de pronto, se convertía en la "lejana" España gracias a las palabras de Francisco Umbral.
Cuando oía que alguien marcaba la combinación de la puerta para entrar me levantaba inmediatamente, escondía el libro en mi carro de limpieza y me ponía a barrer para fingir que estaba allí haciendo mi trabajo, el trabajo que me permitía poder vivir en Londres, lustrar suelos y retretes.
El libro me pareció buenisimo, luego en España leí "La Forja de un Ladrón" y otro del que no recuerdo el nombre que tambien me gustaron.
Este verano de 2007 me he leído su último libro: "Mi Querido Siglo XX", días después de haberlo leído Paco Umbral falleció.
Pensándolo ahora a toro pasado, me da la impresión, no se si cierta, de que Umbral, en ese libro en el que despedía al siglo pasado, realmente se estaba despidiendo él mismo. Porque de alguna forma Umbral era un resquizio del siglo XX, un extraño en el nuevo siglo al que no conocían ya las mas jovenes generaciones de españoles porque no salía en ningun juego de consola ni sus novelas llegaban a convertirse en películas.
Umbral ya no escribirá nada mas. Sus columnas en ese periodico inmundo llamado El Mundo se han quedado huerfanas. Nunca mas irá a ningún programa de televisión para hablar de su último libro. Nunca mas hará absolutamente nada porque ahi es donde está ahora él, en la nada, una estancia blanca y desierta sumida en el mas absoluto de los silencios, como los vestuarios de hospital en los que leí aque libro suyo.
Esto que escribo no es un adios a un difunto, es un "Hola" a Umbral, porque pienso encontrar y leer todos los libros que ha escrito y yo aun no he leido. Y tampoco es un ejercicio mas de adulación inmerecida a un cadaver que todavía está caliente (Aunque sea ya ceniza al viento, o en una hurna).
Simplemente sucede que Umbral ha muerto, me ha salido de los huevos escribir algo y me ha salido esto.


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