El tercer capitán y la sociedad dormida.

Tres presidentes de dos partidos políticos nos han llevado a la crisis más grave de lo que llevamos de democracia. El primero porque tuvo la idea feliz de crear la burbuja inmobiliaria mientras se arreglaba el bigote. El segundo porque tuvo vértigo de reventarla en su punto más álgido y porque quiso olvidarse durante 8 añitos de que era de izquierdas para poder venderse a los mercados como una puta. Es cierto, el tercero acaba de llegar, pero España se sigue hundiendo y durante el hundimiento de un barco es cuando se ven claramente el valor y la honestidad de la persona que está al mando. La orquesta del Titanic sigue tocando mientras el nuevo capitán arroja a los más humildes por la borda para poder salvar a la gente de primera clase. Y mientras, los de abajo, esperamos sentados y en silencio nuestro turno para que nos cojan por los brazos y nos lancen al abismo.
Dormidos, hipnotizados, atontados, descerebrados… así es como estamos. De vez en cuando algunos vamos al bar a quejarnos, o dejamos caer en el facebook algún comentario indignado, así nos desahogamos y podemos volver a dormir tranquilamente en el lecho de la resignación. Muchos salimos a la calle el año pasado para sentarnos en plazas y demostrar que aun pintábamos algo. Y nos escucharon, y por un momento nos temieron, los incomodamos, los pillamos por sorpresa y sus rostros se desencajaron, pero eso duró lo que duró y, como a todo, se lo acabó llevando el viento.
Ahora nos han quitado derechos laborales básicos que nuestros abuelos y padres habían conseguido con sangre, sudor y muchísimo esfuerzo, nos han subido los impuestos, nos hacen recortes en educación, en cultura, en sanidad pública, en I+D… y mientras tanto siguen sin subir los impuestos a los bancos, siguen permitiendo que las empresas más grandes del IBEX trapicheen en paraísos fiscales para evadir impuestos, siguen pagando 13 millones de euros al mes a la puta Iglesia, aumentan las subvenciones a esa paletada asesina y macabra llamada tauromaquia…
Y no hacemos nada! Unos pocos nos seguimos manifestando esporádicamente. ¿Dónde están los demás? ¿Dónde están los 5 millones y medio de parados? Lo dije antes, mirando distantes como tiran al vecino por la borda mientras esperan a que les toque a ellos.
¿No es para reaccionar que nosotros, los de abajo, seamos los únicos que paguemos el precio de todo este carnaval de despilfarros presupuestarios, de burbujas de cemento, de corrupciones urbanísticas, de garrapatas de subvención? Nosotros, que vivimos en nuestros humildes charquitos y no fuimos nunca invitados a esas orgías macroeconómicas que montan en sus océanos los peces gordos… ¿Tenemos que pagar con nuestros salarios la puta que se han follado los de arriba mientras ellos se alejan riendo y contando sus billetes que antes eran nuestros billetes?
Estamos en lo de siempre, en la lucha de clases, los de arriba contra los de abajo, la minoría rica puteando a la minoría pobre. Y esto no se arregla sentándose en una plaza o metiendo flores en los cañones de las escopetas. Esto se arregla con contundencia, ojo, que no violencia hacia la gente, ni ante los cuerpos del estado, ni contra los bienes de las personas de apié. Pero ya va siendo hora de molestar más, y de salir a la calle TODOS. Que la historia se escribe cada día y esto pretende ser una democracia.






























